Connect with us

𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝑷é𝒓𝒆𝒛 es sin duda una de las películas más arriesgadas de los últimos tiempos. Aunque su trama se adentra en el mundo del narcotráfico, un tema recurrente en el cine mexicano, esta producción se aleja de las típicas narco películas tradicionales y se presenta como un narco-musical que está lejos de compararse con producciones como 𝗖𝗵𝗶𝗰𝗮𝗴𝗼 o 𝗪𝗶𝗰𝗸𝗲𝗱, aunque esta producción es una película ingeniosa, visualmente excepcional y con una narrativa única.

La película, que sorprendió en el 𝗙𝗲𝘀𝘁𝗶𝘃𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗖𝗮𝗻𝗻𝗲𝘀 el año pasado, finalmente llega a las salas de cine en México, a pesar de los comentarios negativos y el rechazo que ha generado en las redes sociales.

La película, que sorprendió en el 𝗙𝗲𝘀𝘁𝗶𝘃𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗖𝗮𝗻𝗻𝗲𝘀 el año pasado, finalmente llega a las salas de cine en México, a pesar de los comentarios negativos y el rechazo que ha generado en las redes sociales.

𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝑷é𝒓𝒆𝒛 no solo destaca por su temática controversial, sino también por su elenco, que está compuesto mayoritariamente por latinos, aunque con pocas caras mexicanas, pese a que parte de la historia se desarrolla en México, lo que ha generado opiniones encontradas.

La historia de 𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝑷é𝒓𝒆𝒛 sigue a Rita, una abogada quien es contratada por el líder de un cartel para ayudarle a fingir su muerte y así poder vivir libremente como la mujer que siempre soñó ser. Esta premisa, bastante interesante, desata un caos visual, que musicalmente no ves venir.

El origen de 𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝑷é𝒓𝒆𝒛 se enmarca en un personaje secundario de ‘Escucha’ (Ecoute), una novela que llamó la atención del director, Jacques Audiard: un jefe de un cartel, símbolo de la hiper-masculinidad y el patriarcado, que decide cambiar de sexo para escapar de su destino.

𝗞𝗮𝗿𝗹𝗮 𝗦𝗼𝗳í𝗮 𝗚𝗮𝘀𝗰ó𝗻, junto a 𝗭𝗼𝗲 𝗦𝗮𝗹𝗱𝗮ñ𝗮, son las grandes protagonistas de la historia. Ambas actrices se posicionan rumbo a las siguientes nominaciones al Oscar, por su destacados personajes. En particular, 𝗭𝗼𝗲 𝗦𝗮𝗹𝗱𝗮ñ𝗮, no necesitaba hacer 𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝑷é𝒓𝒆𝒛 para demostrar que es una buena actriz, pero sin duda este es el papel que la coloca en otro nivel.

Visualmente, 𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝑷é𝒓𝒆𝒛 es extraordinaria, llena de colores, gran iluminación y escenas que recuerdan a esos videoclips “vanguardistas” de los 2000. Cabe mencionar que el filme sí se pudo colar en la lista de selección para ser nominados al Oscar a 𝗠𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗣𝗲𝗹í𝗰𝘂𝗹𝗮 𝗘𝘅𝘁𝗿𝗮𝗻𝗷𝗲𝗿𝗮, algo que no logró Sujo, producción que sí se hizo en México y con mexicanos; aunque esta última no se compara, ni tiene nada que ver con la producción francesa.

𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝑷é𝒓𝒆𝒛 sigue sumando premios, 𝗞𝗮𝗿𝗹𝗮 𝗦𝗼𝗳í𝗮 𝗚𝗮𝘀𝗰ó𝗻, 𝗭𝗼𝗲 𝗦𝗮𝗹𝗱𝗮ñ𝗮, Selena Gómez y Adriana Paz, recibieron el premio a Mejor Actriz en la pasada edición del 𝗙𝗲𝘀𝘁𝗶𝘃𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗖𝗮𝗻𝗻𝗲𝘀 y no sorprendería ver más de un nombre de las protagonistas en las siguientes premiaciones de La Academia, entre otras nominaciones.

Es evidente que 𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝑷é𝒓𝒆𝒛 es un proyecto arriesgado y, tal vez, innecesariamente polémico, ya que hay cientos de producciones de narcos en México y aunque se trata de una obra de ficción, el tema que aborda sobre los desaparecidos, no es cualquier cosa, es un tema delicado que ha dejado herido al país, y tal vez, la redención que se plantea en esta obra, pudo haberse manejado de otra manera, considerando la sensibilidad del tema, pero hay algo cierto, y tal como lo publicó Vanity Fair: “¡No hay nada igual!”.

Sin cuestión de profundizar en una interpretación, 𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝑷é𝒓𝒆𝒛 es un gran acierto no solo visualmente, sino político-social, por la polémica que ha desatado, ya sea por los premios que ha obtenido y la negativa que ha inundado las redes sociales.

Finalmente, lo invito a verla, ya que cada quien tiene un criterio propio y decide que es bueno, entretenido o pésimo a su gusto; esto aplica en cualquier obra cinematográfica, literaria o visual. ¡Que la disfrutes o que te enoje como a cientos de “usuarios” en redes sociales.

Continúa Leyendo
Haz Click Para Comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cine

Amarga Navidad y Pedro Almodóvar

Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.

Amarga Navidad deja la sensación de una historia que observa más de lo que conmueve, donde la perfección estética termina superando la fuerza emocional del relato.

Es difícil escribir sobre Amarga Navidad, pero no sobre Pedro Almodóvar. A estas alturas de su carrera, el director manchego ya no tiene nada que demostrar.

Su lugar dentro de la historia del cine contemporáneo está más que asegurado y cada nueva película suya se convierte, inevitablemente, en un acontecimiento cinematográfico.

Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.

Almodóvar vuelve con Amarga Navidad, tras experimentar con el idioma inglés en La habitación de al lado, una producción que posee todas las características que han definido la filmografía del cineasta durante décadas:

Una puesta en escena meticulosa, una dirección elegante, una fotografía cuidadosamente calculada y esa capacidad única para convertir cada plano en una composición llena de color, textura y significado.

La historia

Elsa es una directora de publicidad cuya madre muere durante un largo puente del mes de diciembre. Encuentra refugio en el trabajo, aunque es más bien una huida hacia adelante.

Trabaja sin parar y, sin darse cuenta, no se concede el tiempo necesario para guardar el duelo por la ausencia materna. Hasta que una crisis de pánico la obliga a detenerse e imponerse un descanso.

Elsa decide viajar a la isla de Lanzarote acompañada por su amiga Patricia, que también necesita alejarse de Madrid, mientras que Bonifacio se queda en la ciudad.

Las virtudes de las películas de Almodóvar

La película es, en muchos sentidos, un catálogo de las virtudes técnicas de su autor. Los encuadres son precisos, la iluminación es sobresaliente y los escenarios vuelven a funcionar como extensiones emocionales de los personajes.

Cada habitación, cada objeto y cada color parecen colocados exactamente donde deben estar.

Almodóvar continúa siendo uno de los cineastas más refinados y reconocibles del cine mundial.

Sin embargo, donde la película encuentra sus mayores dificultades es en la construcción emocional de su relato.

A diferencia de algunas de sus obras más memorables, Amarga Navidad parece quedarse atrapada en una sensación constante de contención. La historia avanza con corrección, pero rara vez alcanza momentos de verdadera intensidad dramática.

Los conflictos existen, pero no terminan de explotar; los personajes tienen profundidad, pero carecen de ese elemento disruptivo que tradicionalmente ha convertido a las mejores películas de Almodóvar en experiencias emocionalmente inolvidables.

Pedro Almodóvar: cine auténtico que transformó al cine mundial
Las mejores películas de Carey Mulligan
Flow: Una Joya de la Animación con un Mensaje Universal 

¿Qué le falta a Amarga Navidad?

La sensación que permanece al finalizar la proyección es la de una obra que nunca termina de despegar. Todo luce impecable, pero falta algo que rompa la monotonía narrativa.

Falta ese personaje incómodo, impredecible o extravagante que altere el equilibrio emocional de la historia y que permita que el drama encuentre nuevas capas de complejidad.

Quizá el mayor problema de Amarga Navidad es que se acerca demasiado a ciertos códigos de la tragicomedia contemporánea que el propio Almodóvar ayudó a redefinir hace años.

Paradójicamente, una película dirigida por uno de los autores más originales del cine moderno termina transitando territorios demasiado familiares.

Eso no significa que sea una mala película. Lejos de ello.

Amarga Navidad sigue siendo una obra sólida, elegante y realizada por un director que domina cada aspecto de su oficio.

El lenguaje visual que superó a la historia

Pero también deja la impresión de una oportunidad parcialmente desaprovechada, de una historia que posee todos los elementos para conmover profundamente y que, sin embargo, termina observándose más que sintiéndose.

Pedro Almodóvar sigue siendo un maestro del lenguaje cinematográfico. Lo que ocurre es que, en esta ocasión, la perfección visual no siempre encuentra una emoción equivalente que la acompañe.

Continúa Leyendo

Lo Más Visto