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Matthew Perry y su íconico Chandler Bing

Matthew Perry no solo es Chandler Bing de Friends, es el amigo que nos hizo reír y contagia a todos por su gran humor.

Por Carlos Sarmiento

Matthew Perry no fue solo Chandler Bing en Friends, fue ese amigo que nos hizo reír, que nos contagió con su humor y que se convirtió en parte de nuestra vida. Hoy 19 de agosto, honramos su legado en conmemoración a la fecha de su nacimiento.

El día que murió Matthew Perry yo estaba en la cobertura del Festival de Cine de Morelia, entre tanta “noticia, glamour y el día a día de una cobertura de este tipo”, mi mente no asimilaba lo que ocurría en ese momento.

"Días después me di cuenta de la magnitud del asunto: había perdido la vida uno de mis actores favoritos, de mi serie favorita y de mis personajes favoritos."

Chandler para mi no era un personaje más, es una personalidad con la que no solo me identificaba yo, sino millones de personas que alguna vez disfrutaron de Friends, ya que en cada episodio ponía su humor, su ánimo de diversión y su contagio de bromear

Pero sobre todo, aportaba vida y esas ganas de vivir, sin darnos cuenta de todo lo que había atrás en su vida personal, pero eso sí, su trabajo, su actuación y su personaje, prevalecía intacto y de referencia como actor.

Matthew Perry, un hombre de cifras únicas

Friends no fue solo una serie, fue un fenómeno cultural que cruzó fronteras y generaciones. Sus números lo dicen todo: más de 52 millones de personas vieron su capítulo final en Estados Unidos. Obtuvo 5 nominaciones a los premios Primetime Emmy, entre otros.

El episodio posterior al Super Bowl alcanzó los 52.9 millones de espectadores.

Incluso décadas después de su estreno, Friends sigue sumando nuevas audiencias gracias a la televisión por cable y el streaming: en 2020, solo en los primeros cuatro meses de su relanzamiento, acumuló 1.5 mil millones de reproducciones. 

Matthew Perry será recordado por siempre como Chandler Bing en Friends, el papel que lo convirtió en un ícono de la televisión de los 90 y 2000. 

Sí yo soy de esos suscriptores de HBO Max que solo lo contrató por Chandler Bing, y al menos una vez a la semana disfruto de alguno de sus capítulos en donde Matthew Perry demuestra lo grande que es (sí, soy fan).

El canal de YouTube cuenta con ‘Los mejores momentos de Joey y Chandler’ (HBO Max).

Durante sus diez temporadas, Friends promedió cerca de 25 millones de televidentes por episodio y llegó a transmitirse en más de 60 países.

Su humor sarcástico, su ingenio rápido y esa mezcla de ternura con torpeza hicieron de Chandler uno de los personajes más queridos de la serie.

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Matthew Perry en el cine

Pero la carrera de Perry también incluyó incursiones en el cine, donde dejó huella en comedias como Fools Rush In (Un impulsivo y loco amor, 1997), junto a Salma Hayek, y The Whole Nine Yards (Mi vecino, el asesino, 2000), con Bruce Willis, que incluso tuvo secuela.

También lo vimos en películas como 17 Again (17 otra vez, 2009), donde compartió pantalla con Zac Efron, demostrando su capacidad para el humor físico y emocional.

Matthew Perry y sus compañeros no solo lograron hacernos reír, sino crear un legado que permanece vivo, que sigue encontrando nuevas miradas y que nos recuerda, cada vez que volvemos a ver un capítulo, lo eterno de sus personajes y de su humor.

Chandler disfrazado de conejo gigante en el Capítulo 6 de la Temporada 8. Un capítulo inolvidable para los fans.
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Cine

Amarga Navidad y Pedro Almodóvar

Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.

Amarga Navidad deja la sensación de una historia que observa más de lo que conmueve, donde la perfección estética termina superando la fuerza emocional del relato.

Es difícil escribir sobre Amarga Navidad, pero no sobre Pedro Almodóvar. A estas alturas de su carrera, el director manchego ya no tiene nada que demostrar.

Su lugar dentro de la historia del cine contemporáneo está más que asegurado y cada nueva película suya se convierte, inevitablemente, en un acontecimiento cinematográfico.

Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.

Almodóvar vuelve con Amarga Navidad, tras experimentar con el idioma inglés en La habitación de al lado, una producción que posee todas las características que han definido la filmografía del cineasta durante décadas:

Una puesta en escena meticulosa, una dirección elegante, una fotografía cuidadosamente calculada y esa capacidad única para convertir cada plano en una composición llena de color, textura y significado.

La historia

Elsa es una directora de publicidad cuya madre muere durante un largo puente del mes de diciembre. Encuentra refugio en el trabajo, aunque es más bien una huida hacia adelante.

Trabaja sin parar y, sin darse cuenta, no se concede el tiempo necesario para guardar el duelo por la ausencia materna. Hasta que una crisis de pánico la obliga a detenerse e imponerse un descanso.

Elsa decide viajar a la isla de Lanzarote acompañada por su amiga Patricia, que también necesita alejarse de Madrid, mientras que Bonifacio se queda en la ciudad.

Las virtudes de las películas de Almodóvar

La película es, en muchos sentidos, un catálogo de las virtudes técnicas de su autor. Los encuadres son precisos, la iluminación es sobresaliente y los escenarios vuelven a funcionar como extensiones emocionales de los personajes.

Cada habitación, cada objeto y cada color parecen colocados exactamente donde deben estar.

Almodóvar continúa siendo uno de los cineastas más refinados y reconocibles del cine mundial.

Sin embargo, donde la película encuentra sus mayores dificultades es en la construcción emocional de su relato.

A diferencia de algunas de sus obras más memorables, Amarga Navidad parece quedarse atrapada en una sensación constante de contención. La historia avanza con corrección, pero rara vez alcanza momentos de verdadera intensidad dramática.

Los conflictos existen, pero no terminan de explotar; los personajes tienen profundidad, pero carecen de ese elemento disruptivo que tradicionalmente ha convertido a las mejores películas de Almodóvar en experiencias emocionalmente inolvidables.

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¿Qué le falta a Amarga Navidad?

La sensación que permanece al finalizar la proyección es la de una obra que nunca termina de despegar. Todo luce impecable, pero falta algo que rompa la monotonía narrativa.

Falta ese personaje incómodo, impredecible o extravagante que altere el equilibrio emocional de la historia y que permita que el drama encuentre nuevas capas de complejidad.

Quizá el mayor problema de Amarga Navidad es que se acerca demasiado a ciertos códigos de la tragicomedia contemporánea que el propio Almodóvar ayudó a redefinir hace años.

Paradójicamente, una película dirigida por uno de los autores más originales del cine moderno termina transitando territorios demasiado familiares.

Eso no significa que sea una mala película. Lejos de ello.

Amarga Navidad sigue siendo una obra sólida, elegante y realizada por un director que domina cada aspecto de su oficio.

El lenguaje visual que superó a la historia

Pero también deja la impresión de una oportunidad parcialmente desaprovechada, de una historia que posee todos los elementos para conmover profundamente y que, sin embargo, termina observándose más que sintiéndose.

Pedro Almodóvar sigue siendo un maestro del lenguaje cinematográfico. Lo que ocurre es que, en esta ocasión, la perfección visual no siempre encuentra una emoción equivalente que la acompañe.

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