Cine
Sirât, la película española en el Oscar
Una película que duele, sacude e invita a perderse para poder encontrarse.
Por Lily Guajardo
Sirât: Trance en el Desierto de Óliver Laxe, atraviesa raves y el desierto, marcada por la pérdida, la fe y la esperanza.
Sirât (صراط) es una palabra de origen árabe que significa “camino”, “sendero” o “vía”. En esta cinta escrita y dirigida por Óliver Laxe, el término adquiere un sentido espiritual y simbólico: representa el camino correcto, la verdad y la prueba final del alma.
Sirât ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025 y cuenta con 2 nominaciones al Óscar, incluyendo Mejor Película Internacional.
Además, cuenta con 11 nominaciones a los Goya 2026, premios que reconocen a lo más destacado en España; obtuvo también 2 nominaciones a los Globos de Oro 2026.
Una familia, ¿cómo cualquier otra?
Luis (Sergi López) es un padre afligido que viaja junto a Esteban (Bruno Núñez) – su hijo menor –, por los desiertos de Marruecos en busca de su hija mayor, de quien no sabe nada desde hace cinco meses.
La música electrónica nos acompaña hasta un rave, donde Luis pregunta a los asistentes si conocen a su hija. No obtiene respuestas, pero sí una esperanza inesperada: se une a un grupo de raveros que emprenden el camino hacia otra fiesta, con la ilusión de que su suerte finalmente cambie.
A través de infinitos caminos desérticos se despliega el Sirât de Luis, Esteban y los raveros: una travesía física, emocional y espiritual.
Lo bueno
La ambientación y la música incidental son de otro planeta: te atrapan por completo y conectan tus emociones con las de los personajes.
El filme recaudó más de 2.5 millones de euros en taquilla y permaneción por más de doce semanas en cartelera en España
Los giros inesperados del guion te mantienen atento a la pantalla; te estrujan el corazón y te dejan sin aliento en medio del desierto.

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Lo no tan bueno
El idioma es principalmente español, pero debido a la intensidad de la música, en algunos momentos resulta difícil entender con claridad los diálogos entre los personajes.
El inicio de la película de Laxe puede sentirse un poco lento, como si la historia estuviera calentando motores, similar a una furgoneta mal equipada intentando atravesar el intenso desierto marroquí en medio de una crisis política latente.
Sirât es un viaje sobre la pérdida, la esperanza y la resistencia del amor. Una película que duele, sacude e invita a perderse para poder encontrarse.
Lo que inicia como una búsqueda íntima se transforma en una travesía espiritual, bélica y emocional que confronta la idea del sacrificio, el amor y la redención. Sirât se mueve entre el thriller, el drama humano y la pesadilla interior. Ya disponible en la cartelera de México.
Cine
Amarga Navidad y Pedro Almodóvar
Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.
Amarga Navidad deja la sensación de una historia que observa más de lo que conmueve, donde la perfección estética termina superando la fuerza emocional del relato.
Es difícil escribir sobre Amarga Navidad, pero no sobre Pedro Almodóvar. A estas alturas de su carrera, el director manchego ya no tiene nada que demostrar.
Su lugar dentro de la historia del cine contemporáneo está más que asegurado y cada nueva película suya se convierte, inevitablemente, en un acontecimiento cinematográfico.
Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.
Almodóvar vuelve con Amarga Navidad, tras experimentar con el idioma inglés en La habitación de al lado, una producción que posee todas las características que han definido la filmografía del cineasta durante décadas:
Una puesta en escena meticulosa, una dirección elegante, una fotografía cuidadosamente calculada y esa capacidad única para convertir cada plano en una composición llena de color, textura y significado.
La historia
Elsa es una directora de publicidad cuya madre muere durante un largo puente del mes de diciembre. Encuentra refugio en el trabajo, aunque es más bien una huida hacia adelante.
Trabaja sin parar y, sin darse cuenta, no se concede el tiempo necesario para guardar el duelo por la ausencia materna. Hasta que una crisis de pánico la obliga a detenerse e imponerse un descanso.
Elsa decide viajar a la isla de Lanzarote acompañada por su amiga Patricia, que también necesita alejarse de Madrid, mientras que Bonifacio se queda en la ciudad.
Las virtudes de las películas de Almodóvar
La película es, en muchos sentidos, un catálogo de las virtudes técnicas de su autor. Los encuadres son precisos, la iluminación es sobresaliente y los escenarios vuelven a funcionar como extensiones emocionales de los personajes.
Cada habitación, cada objeto y cada color parecen colocados exactamente donde deben estar.
Almodóvar continúa siendo uno de los cineastas más refinados y reconocibles del cine mundial.
Sin embargo, donde la película encuentra sus mayores dificultades es en la construcción emocional de su relato.
A diferencia de algunas de sus obras más memorables, Amarga Navidad parece quedarse atrapada en una sensación constante de contención. La historia avanza con corrección, pero rara vez alcanza momentos de verdadera intensidad dramática.

Los conflictos existen, pero no terminan de explotar; los personajes tienen profundidad, pero carecen de ese elemento disruptivo que tradicionalmente ha convertido a las mejores películas de Almodóvar en experiencias emocionalmente inolvidables.
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¿Qué le falta a Amarga Navidad?
La sensación que permanece al finalizar la proyección es la de una obra que nunca termina de despegar. Todo luce impecable, pero falta algo que rompa la monotonía narrativa.
Falta ese personaje incómodo, impredecible o extravagante que altere el equilibrio emocional de la historia y que permita que el drama encuentre nuevas capas de complejidad.
Quizá el mayor problema de Amarga Navidad es que se acerca demasiado a ciertos códigos de la tragicomedia contemporánea que el propio Almodóvar ayudó a redefinir hace años.
Paradójicamente, una película dirigida por uno de los autores más originales del cine moderno termina transitando territorios demasiado familiares.
Eso no significa que sea una mala película. Lejos de ello.
Amarga Navidad sigue siendo una obra sólida, elegante y realizada por un director que domina cada aspecto de su oficio.
El lenguaje visual que superó a la historia
Pero también deja la impresión de una oportunidad parcialmente desaprovechada, de una historia que posee todos los elementos para conmover profundamente y que, sin embargo, termina observándose más que sintiéndose.
Pedro Almodóvar sigue siendo un maestro del lenguaje cinematográfico. Lo que ocurre es que, en esta ocasión, la perfección visual no siempre encuentra una emoción equivalente que la acompañe.
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