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‘Sinners’ rompe récords… pero ¿qué ganará?

Las historias o ideas atrevidas en pantalla, no han sido reconocidas en las principales categorías del Oscar.

Por Carlos Sarmiento

Los nominados al Oscar 2026 reflejan una Academia en transición… pero ¿seguirán reconociendo desde la diplomacia?

La Academia ya puso las cartas sobre la mesa y la lista de nominados al Oscar 2026, aunque en apariencia celebra la diversidad y el riesgo, la verdadera pregunta no es quién lidera, sino quién se va a ir a casa con las manos llenas. Porque una cosa es nominar y otra muy distinta es premiar.

Los nominados a los Premios Óscar 2026 se dieron a conocer el jueves 22 de enero de 2026, y fueron presentados por los actores Danielle Brooks (nominada al Oscar 2024 por The Color Purple) y Lewis Pullman desde el Samuel Goldwyn Theater en Beverly Hills, Los Ángeles.

El nombre que acapara todos los titulares es Pecadores de Ryan Coogler. 16 nominaciones, un récord histórico.

Nunca antes una película había acumulado tantas menciones en una sola edición. Suena a coronación anticipada… hasta que recuerdas cómo suele operar la Academia cuando una película incomoda o “rompe el molde”.

Mucho ruido, ¿pocas estatuillas?

Pecadores es un drama frontal y profundamente racializado. No disfraza su discurso ni busca ser “amable”. Su elenco es mayoritariamente negro y su historia no pide permiso. Y ahí está el detalle.

La Academia ha aprendido a nominar este tipo de cine. A ponerlo al frente de la conversación, a presumir apertura y diversidad, pero cuando llega la hora de entregar los premios grandes, la duda aparece. Y Ryan Coogler ya ha estado en este lugar antes.

En 2019, Black Panther obtuvo siete nominaciones. El resultado: tres premios, todos en categorías técnicas. Nada en dirección o actuación.

En el 2023 Wakanda Forever repitió el patrón: cinco nominaciones y una sola estatuilla, nuevamente en Diseño de Vestuario. Reconocimiento, sí. Consagración, no.

Angela Bassett ¡sí era la mejor!

Y para muestra: ganó el Globo de Oro y el Critics Choice Awards; y el Oscar, no.

El caso de Angela Bassett terminó de evidenciarlo. Nominada hace tres años a Mejor Actriz de Reparto por Wakanda Forever con una interpretación muy por encima de las demás y La Academia prefirió dárselo a otra (lo siento Jamie Lee Curtis).

No fue una decisión artística: fue una señal. El talento estuvo, pero el respaldo no.

La verdadera pregunta no es cuántas nominaciones tiene Coogler, sino cuántas de ellas está realmente dispuesto el Oscar a convertir en premios mayores.

Por eso Pecadores genera tanta expectativa como desconfianza. Dieciséis nominaciones suenan históricas, pero también familiares. La Academia sabe cómo celebrar este cine en papel, pero aún parece incómoda al momento de coronarlo.

Otras películas que “rompieron el molde”

💼 Pulp Fiction (1994)

  • 7 nominaciones al Oscar
  • Solo ganó Mejor Guion Original
  • Perdió Mejor Película frente a Forrest Gump
    ➜ Fue celebrada como fenómeno, pero no “coronada”.

🔥 El exorcista (1973)

  • 10 nominaciones (algo impensable para una película de terror en los 70)
  • Ganó solo 2 premios
    ➜ La Academia la reconoció como evento cultural, no como obra “digna” de dominar.

⚖️ Django sin cadenas (2012)

  • 5 nominaciones
  • Ganó Actor de Reparto (Christoph Waltz) y Guion
  • Perdió Mejor Película y Director
    ➜ A Tarantino solo se le reconoció como guionista. ¿El tema racial fue un límite?

🧠 Get Out (2017)

  • Cine de género (terror)
  • Discurso racial frontal
  • Fenómeno cultural inmediato y la comparación más directa con Pecadores
  • 4 nominaciones, ganó solo Guion Original
    ➜ La Academia la celebró como idea, no como película total.

🏔️ Brokeback Mountain (2005)

Porque cumplía todo para ganar con 8 nominaciones

  • Favorita absoluta de la temporada
  • Aclamada por la crítica
  • Innovadora y valiente en su tema (ganó Mejor Guion Adaptado y Banda Sonora)
  • Aquí sí se reconoció a Mejor Director, Ang Lee sí ganó
    ➜ Y aun así… perdió Mejor Película frente a la olvidable Crash.

El plan B: la contraparte “blanca”

El cine de autor es perfecto para la contraparte de La Academia y Paul Thomas Anderson tiene la experiencia y la carta perfecta para arrebatarle todo a Coogler. Desde Boogie Nights (1997), Magnolia (1999), Petróleo Sangriento (2007), El hilo fantasma (2017), Licorice Pizza (2021) —un historial protagonizado con puros “blanquitos”— ahora, con Una batalla tras otra, aparece como el comodín perfecto.

Paul Thomas Anderson ya ganó el Globo de Oro y el Critics Choice Awards por este trabajo.

13 nominaciones para una película más clásica, más académica, más “segura” pese a sus temas incómodos, pero que contrastan, no “que gritan”. El tipo de cine que no genera polémica, pero sí consenso. Si alguien va a capitalizar la cautela de la Academia, es Anderson.

A la sombra, Frankenstein y Valor Sentimental (9 nominaciones cada una y las favoritas de esta Editorial) esperan su turno, listas para sumar en categorías técnicas y de guion, aunque la de Mejor Actor de Reparto se queda en una de estas dos, sino es Stellan Skarsgård, Jacob Elordi se lo arrebata.

Chloé Zhao, sola otra vez

En medio de todo esto, hay un dato que no debería pasar desapercibido: Chloé Zhao es la única mujer nominada a Mejor Dirección por Hamnet. Ocho nominaciones que confirman su prestigio, pero también dejan en evidencia que, incluso en 2026, la diversidad sigue llegando… a cuentagotas.

Basta con ver el trailer para identificar esa elegancia, esa visión que solo Chloé Zhao podría lograr.

Mejor Casting: el premio que llega cuando ya era urgente

Este año marca también un momento histórico con la introducción de la categoría Mejor Casting, una adición largamente solicitada por la industria. La intención es reconocer el trabajo detrás de la construcción de los elencos: decisiones creativas que definen el tono, la diversidad y la credibilidad de una película.

Pecadores pudiera dar la sorpresa al ser la primera película en llevarse el Oscar a Mejor Casting.

Más que un premio “nuevo”, Mejor Casting busca ser una declaración: el cine no solo se escribe y se dirige, también se elige rostro por rostro.

¿El verdadero Oscar consagrará a “los pecadores”?

Los nominados al Oscar 2026 reflejan una Academia en transición: abierta a nuevas voces, pero todavía atrapada entre el reconocimiento simbólico y el premio efectivo. Pecadores ya ganó algo importante: hacer historia.

Falta ver si esa historia se completa con estatuillas o se queda como el gran fenómeno que todos aplaudieron… pero no premiaron.

Ya veremos que novedades destacan en la ceremonia que se llevará a cabo el próximo Domingo 15 de marzo.

Pensar en que Coogler se quedará al menos con la mitad de premios, suena optimista. Porque reconocer es fácil. Premiar de verdad implica tomar postura, porque a veces, el premio más revelador no es el que se entrega… sino el que se evita.

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Cine

Amarga Navidad y Pedro Almodóvar

Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.

Amarga Navidad deja la sensación de una historia que observa más de lo que conmueve, donde la perfección estética termina superando la fuerza emocional del relato.

Es difícil escribir sobre Amarga Navidad, pero no sobre Pedro Almodóvar. A estas alturas de su carrera, el director manchego ya no tiene nada que demostrar.

Su lugar dentro de la historia del cine contemporáneo está más que asegurado y cada nueva película suya se convierte, inevitablemente, en un acontecimiento cinematográfico.

Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.

Almodóvar vuelve con Amarga Navidad, tras experimentar con el idioma inglés en La habitación de al lado, una producción que posee todas las características que han definido la filmografía del cineasta durante décadas:

Una puesta en escena meticulosa, una dirección elegante, una fotografía cuidadosamente calculada y esa capacidad única para convertir cada plano en una composición llena de color, textura y significado.

La historia

Elsa es una directora de publicidad cuya madre muere durante un largo puente del mes de diciembre. Encuentra refugio en el trabajo, aunque es más bien una huida hacia adelante.

Trabaja sin parar y, sin darse cuenta, no se concede el tiempo necesario para guardar el duelo por la ausencia materna. Hasta que una crisis de pánico la obliga a detenerse e imponerse un descanso.

Elsa decide viajar a la isla de Lanzarote acompañada por su amiga Patricia, que también necesita alejarse de Madrid, mientras que Bonifacio se queda en la ciudad.

Las virtudes de las películas de Almodóvar

La película es, en muchos sentidos, un catálogo de las virtudes técnicas de su autor. Los encuadres son precisos, la iluminación es sobresaliente y los escenarios vuelven a funcionar como extensiones emocionales de los personajes.

Cada habitación, cada objeto y cada color parecen colocados exactamente donde deben estar.

Almodóvar continúa siendo uno de los cineastas más refinados y reconocibles del cine mundial.

Sin embargo, donde la película encuentra sus mayores dificultades es en la construcción emocional de su relato.

A diferencia de algunas de sus obras más memorables, Amarga Navidad parece quedarse atrapada en una sensación constante de contención. La historia avanza con corrección, pero rara vez alcanza momentos de verdadera intensidad dramática.

Los conflictos existen, pero no terminan de explotar; los personajes tienen profundidad, pero carecen de ese elemento disruptivo que tradicionalmente ha convertido a las mejores películas de Almodóvar en experiencias emocionalmente inolvidables.

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¿Qué le falta a Amarga Navidad?

La sensación que permanece al finalizar la proyección es la de una obra que nunca termina de despegar. Todo luce impecable, pero falta algo que rompa la monotonía narrativa.

Falta ese personaje incómodo, impredecible o extravagante que altere el equilibrio emocional de la historia y que permita que el drama encuentre nuevas capas de complejidad.

Quizá el mayor problema de Amarga Navidad es que se acerca demasiado a ciertos códigos de la tragicomedia contemporánea que el propio Almodóvar ayudó a redefinir hace años.

Paradójicamente, una película dirigida por uno de los autores más originales del cine moderno termina transitando territorios demasiado familiares.

Eso no significa que sea una mala película. Lejos de ello.

Amarga Navidad sigue siendo una obra sólida, elegante y realizada por un director que domina cada aspecto de su oficio.

El lenguaje visual que superó a la historia

Pero también deja la impresión de una oportunidad parcialmente desaprovechada, de una historia que posee todos los elementos para conmover profundamente y que, sin embargo, termina observándose más que sintiéndose.

Pedro Almodóvar sigue siendo un maestro del lenguaje cinematográfico. Lo que ocurre es que, en esta ocasión, la perfección visual no siempre encuentra una emoción equivalente que la acompañe.

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