Cine
Sueños de trenes, un respiro para todos
Un filme donde la tragedia y la nostalgia se filtran poco a poco en la vida del protagonista.
Sueños de trenes es un retrato silencioso sobre el paso del tiempo, la pérdida y la manera en que las personas intentan seguir adelante.
Sueño de trenes (Train Dreams) es un drama estadounidense de 2025 dirigido por Clint Bentley, quien coescribe el guion junto a Greg Kwedar, una historia más que trenes y el paso del tiempo, es sobre el progreso y la manera en que las personas intentan seguir adelante, cuando la vida cambia sin pedir permiso
La película adapta la novela corta homónima publicada en 2011 por Denis Johnson y cuenta con un sólido reparto encabezado por Joel Edgerton, Felicity Jones, Clifton Collins Jr., Kerry Condon y William H. Macy.
Desde sus primeros minutos, Sueño de trenes deja claro que estamos ante una película que respira paisaje. Su fotografía captura enormes bosques, montañas y horizontes abiertos que evocan la esencia del western clásico, pero desde una mirada íntima.
Hay momentos en los que la ambientación es tan lograda que casi se puede oler la madera húmeda, el humo de la leña o el aire frío del bosque.
En el centro de la historia está Robert Grainier, un trabajador del ferrocarril a principios del siglo XX que observa cómo el mundo moderno comienza a transformar el paisaje y la vida cotidiana.

Gran parte del peso emocional recae en Joel Edgerton, quien ofrece una interpretación contenida pero profundamente conmovedora. Hay una melancolía constante en su mirada que transmite más de lo que cualquier diálogo podría explicar.
Su química con Felicity Jones es otro de los grandes aciertos de la película: juntos construyen una relación sencilla, honesta y profundamente humana, que por momentos recuerda a romances clásicos del cine como Los puentes de Madio
Mientras los trenes avanzan y el progreso se abre paso, su propia existencia también cambia de maneras inesperadas y, en ocasiones, dolorosas.
El agente secreto y el Brasil de los 70
‘Hamnet’: la obra más íntima de Shakespeare
‘Sinners’ rompe récords… pero ¿qué ganará?
La dirección de Bentley apuesta por la calma, por los silencios y por los pequeños gestos. No hay prisas ni grandes explosiones dramáticas. La película se construye con paciencia, permitiendo que la tragedia y la nostalgia se filtren poco a poco en la vida del protagonista.
No sorprende entonces que la cinta haya llamado la atención de la temporada de premios. Sueño de trenes llega con cuatro nominaciones a los Premios Óscar: Mejor Película, Mejor Guion Adaptado, Mejor Canción Original y Mejor Fotografía.
Una película que entiende que a veces las historias más poderosas no se gritan… se contemplan y se quedan con nosotros mucho después de que el viaje termina.
Porque al final, como los trenes que cruzan el horizonte, algunas historias no se detienen cuando llegan a su destino… simplemente siguen resonando en la memoria.
Cine
Amarga Navidad y Pedro Almodóvar
Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.
Amarga Navidad deja la sensación de una historia que observa más de lo que conmueve, donde la perfección estética termina superando la fuerza emocional del relato.
Es difícil escribir sobre Amarga Navidad, pero no sobre Pedro Almodóvar. A estas alturas de su carrera, el director manchego ya no tiene nada que demostrar.
Su lugar dentro de la historia del cine contemporáneo está más que asegurado y cada nueva película suya se convierte, inevitablemente, en un acontecimiento cinematográfico.
Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.
Almodóvar vuelve con Amarga Navidad, tras experimentar con el idioma inglés en La habitación de al lado, una producción que posee todas las características que han definido la filmografía del cineasta durante décadas:
Una puesta en escena meticulosa, una dirección elegante, una fotografía cuidadosamente calculada y esa capacidad única para convertir cada plano en una composición llena de color, textura y significado.
La historia
Elsa es una directora de publicidad cuya madre muere durante un largo puente del mes de diciembre. Encuentra refugio en el trabajo, aunque es más bien una huida hacia adelante.
Trabaja sin parar y, sin darse cuenta, no se concede el tiempo necesario para guardar el duelo por la ausencia materna. Hasta que una crisis de pánico la obliga a detenerse e imponerse un descanso.
Elsa decide viajar a la isla de Lanzarote acompañada por su amiga Patricia, que también necesita alejarse de Madrid, mientras que Bonifacio se queda en la ciudad.
Las virtudes de las películas de Almodóvar
La película es, en muchos sentidos, un catálogo de las virtudes técnicas de su autor. Los encuadres son precisos, la iluminación es sobresaliente y los escenarios vuelven a funcionar como extensiones emocionales de los personajes.
Cada habitación, cada objeto y cada color parecen colocados exactamente donde deben estar.
Almodóvar continúa siendo uno de los cineastas más refinados y reconocibles del cine mundial.
Sin embargo, donde la película encuentra sus mayores dificultades es en la construcción emocional de su relato.
A diferencia de algunas de sus obras más memorables, Amarga Navidad parece quedarse atrapada en una sensación constante de contención. La historia avanza con corrección, pero rara vez alcanza momentos de verdadera intensidad dramática.

Los conflictos existen, pero no terminan de explotar; los personajes tienen profundidad, pero carecen de ese elemento disruptivo que tradicionalmente ha convertido a las mejores películas de Almodóvar en experiencias emocionalmente inolvidables.
Pedro Almodóvar: cine auténtico que transformó al cine mundial
Las mejores películas de Carey Mulligan
Flow: Una Joya de la Animación con un Mensaje Universal
¿Qué le falta a Amarga Navidad?
La sensación que permanece al finalizar la proyección es la de una obra que nunca termina de despegar. Todo luce impecable, pero falta algo que rompa la monotonía narrativa.
Falta ese personaje incómodo, impredecible o extravagante que altere el equilibrio emocional de la historia y que permita que el drama encuentre nuevas capas de complejidad.
Quizá el mayor problema de Amarga Navidad es que se acerca demasiado a ciertos códigos de la tragicomedia contemporánea que el propio Almodóvar ayudó a redefinir hace años.
Paradójicamente, una película dirigida por uno de los autores más originales del cine moderno termina transitando territorios demasiado familiares.
Eso no significa que sea una mala película. Lejos de ello.
Amarga Navidad sigue siendo una obra sólida, elegante y realizada por un director que domina cada aspecto de su oficio.
El lenguaje visual que superó a la historia
Pero también deja la impresión de una oportunidad parcialmente desaprovechada, de una historia que posee todos los elementos para conmover profundamente y que, sin embargo, termina observándose más que sintiéndose.
Pedro Almodóvar sigue siendo un maestro del lenguaje cinematográfico. Lo que ocurre es que, en esta ocasión, la perfección visual no siempre encuentra una emoción equivalente que la acompañe.
-
8M1 año ago10 Películas que inspiran y empoderan en el Día Internacional de la Mujer 2025
-
Artículos1 año agoFlow: Una Joya de la Animación con un Mensaje Universal
-
#Pride12 meses ago10 joyas del cine LGBT+ para celebrar el Orgullo
-
Cine1 año ago¡Por fin llega Emilia Pérez a los cines mexicanos!
-
Estrenos1 año agoMemorias de un caracol: Es momento que te deshagas de tu caparazón, atrévete a ser libre
-
Artículos2 años agoGladiador II: ¿Un duelo épico o una sombra del pasado?
-
Fuera de Cartelera10 meses agoEl Día del Abuelo: personajes entrañables y otros inesperados
-
Fuera de Cartelera1 año agoRobert Pattinson: Del ídolo juvenil al actor más arriesgado de su generación

