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‘Marty Supreme’ y Timothée Chalamet

Es mucho más que una historia sobre tenis de mesa: es un drama de ambición, humor y obsesión.

Marty Supreme: la nueva película de Timothée Chalamet que todo apunta a darle el Óscar

Si creías que lo habías visto todo en el cine deportivo, Marty Supreme llegó para cambiar las reglas del juego. Esta cinta de Josh Safdie (el mismo que dirigió a Adam Sandler en Diamantes en bruto de Netflix).

Protagonizada por Timothée Chalamet, es mucho más que una historia sobre ping pong: es una película de ambición, humor y obsesión, que está dando de qué hablar en esta temporada de premios de la industria del cine.

Del Oscar y otras nominaciones

Marty Supreme logró colocarse con fuerza al obtener 9 nominaciones al Oscar en la 98ª edición de los Premios de la Academia.

Las menciones más importantes que destaca son: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor para Timothée Chalamet y Mejor Guion Original, además de varios reconocimientos técnicos, consolidándola como una de las películas más destacadas del año.

El antihéroe que no sabías que necesitabas

Marty Mauser (Chalamet) es un joven con una mezcla imposible: irresponsable, encantador, soñador y peligroso a la vez. Su obsesión por el mundo subterráneo del ping-pong en los años 50 lo convierte en un protagonista tan impredecible como magnético, un tipo con quien nadie estaría tranquilo… pero con quien todos querríamos ver qué pasa después.

Chalamet no sólo actúa, encarna un temperamento explosivo y lleno de contradicciones de un soñador que no sabe descansar.

Su rendimiento ha sido tan celebrado que muchos ya lo colocan como uno de los grandes contendientes al Oscar a Mejor Actor en la próxima temporada de premios, después de ganar múltiples reconocimientos, incluidos un Golden Globe y un Critics Choice.

Entre apuestas, locura y redención

Ambientada en una Nueva York vibrante y caótica, Marty Supreme sigue a Mauser mientras intenta ganarse el respeto en un deporte que nadie toma en serio.

En el camino, la historia lo arrastra a un juego de ambición, apuestas, relaciones complicadas y buscadas redenciones, con giros y escenas que mezclan humor con emoción y una energía frenética que recuerda a clásicos del cine de culto.

Su mezcla de drama, comedia y estilo visual ha conectado tanto con la crítica como con el público, posicionándola como una de las películas más comentadas del año.

La producción de A24 apuesta por una cinematografía que suma un reparto que incluye a Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Kevin O’Leary, Tyler Okonma, Abel Ferrara y Fran Drescher, quienes aportan color y dinamismo al mundo que rodea a Mauser.

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Su estreno, todo un legado

Marty Supreme tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine de Nueva York el 6 de octubre de 2025 y llegó a salas comerciales en Estados Unidos el 25 de diciembre de 2025 por A24, justo a tiempo para competir en la temporada de premios.

¿Por qué verla?

Porque el viaje de un soñador imposible, imperfecto y perseguido por sus propios demonios logra ser tan entretenido como emocional.

Porque Timothée Chalamet entrega una de sus actuaciones más arriesgadas y desbordadas.

Puede que nunca vuelvas a ver una mesa de ping-pong igual, pero sobre todo, Marty Supreme te recuerda que la obsesión también puede ser el motor de las grandes historias.

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Cine

Amarga Navidad y Pedro Almodóvar

Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.

Amarga Navidad deja la sensación de una historia que observa más de lo que conmueve, donde la perfección estética termina superando la fuerza emocional del relato.

Es difícil escribir sobre Amarga Navidad, pero no sobre Pedro Almodóvar. A estas alturas de su carrera, el director manchego ya no tiene nada que demostrar.

Su lugar dentro de la historia del cine contemporáneo está más que asegurado y cada nueva película suya se convierte, inevitablemente, en un acontecimiento cinematográfico.

Almodóvar regresa con una obra profundamente introspectiva, personal y visualmente impecable.

Almodóvar vuelve con Amarga Navidad, tras experimentar con el idioma inglés en La habitación de al lado, una producción que posee todas las características que han definido la filmografía del cineasta durante décadas:

Una puesta en escena meticulosa, una dirección elegante, una fotografía cuidadosamente calculada y esa capacidad única para convertir cada plano en una composición llena de color, textura y significado.

La historia

Elsa es una directora de publicidad cuya madre muere durante un largo puente del mes de diciembre. Encuentra refugio en el trabajo, aunque es más bien una huida hacia adelante.

Trabaja sin parar y, sin darse cuenta, no se concede el tiempo necesario para guardar el duelo por la ausencia materna. Hasta que una crisis de pánico la obliga a detenerse e imponerse un descanso.

Elsa decide viajar a la isla de Lanzarote acompañada por su amiga Patricia, que también necesita alejarse de Madrid, mientras que Bonifacio se queda en la ciudad.

Las virtudes de las películas de Almodóvar

La película es, en muchos sentidos, un catálogo de las virtudes técnicas de su autor. Los encuadres son precisos, la iluminación es sobresaliente y los escenarios vuelven a funcionar como extensiones emocionales de los personajes.

Cada habitación, cada objeto y cada color parecen colocados exactamente donde deben estar.

Almodóvar continúa siendo uno de los cineastas más refinados y reconocibles del cine mundial.

Sin embargo, donde la película encuentra sus mayores dificultades es en la construcción emocional de su relato.

A diferencia de algunas de sus obras más memorables, Amarga Navidad parece quedarse atrapada en una sensación constante de contención. La historia avanza con corrección, pero rara vez alcanza momentos de verdadera intensidad dramática.

Los conflictos existen, pero no terminan de explotar; los personajes tienen profundidad, pero carecen de ese elemento disruptivo que tradicionalmente ha convertido a las mejores películas de Almodóvar en experiencias emocionalmente inolvidables.

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¿Qué le falta a Amarga Navidad?

La sensación que permanece al finalizar la proyección es la de una obra que nunca termina de despegar. Todo luce impecable, pero falta algo que rompa la monotonía narrativa.

Falta ese personaje incómodo, impredecible o extravagante que altere el equilibrio emocional de la historia y que permita que el drama encuentre nuevas capas de complejidad.

Quizá el mayor problema de Amarga Navidad es que se acerca demasiado a ciertos códigos de la tragicomedia contemporánea que el propio Almodóvar ayudó a redefinir hace años.

Paradójicamente, una película dirigida por uno de los autores más originales del cine moderno termina transitando territorios demasiado familiares.

Eso no significa que sea una mala película. Lejos de ello.

Amarga Navidad sigue siendo una obra sólida, elegante y realizada por un director que domina cada aspecto de su oficio.

El lenguaje visual que superó a la historia

Pero también deja la impresión de una oportunidad parcialmente desaprovechada, de una historia que posee todos los elementos para conmover profundamente y que, sin embargo, termina observándose más que sintiéndose.

Pedro Almodóvar sigue siendo un maestro del lenguaje cinematográfico. Lo que ocurre es que, en esta ocasión, la perfección visual no siempre encuentra una emoción equivalente que la acompañe.

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